Todo sobre sociedades
La venta de Sociedades esta en auge, por sus beneficios.
Se suele decir que la venta de sociedades está en auge, pero no puedo confirmar eso con un dato público único y oficial (por ejemplo, una estadística específica sobre “compraventa de sociedades ya constituidas”). Lo que sí es verificable es que comprar una sociedad ya constituida puede tener ventajas muy claras cuando lo que buscas es rapidez y operativa inmediata.
A continuación tienes un artículo corto y directo con los beneficios más relevantes.
Ventajas de comprar una sociedad ya constituida
1) Ahorro de tiempo: la sociedad ya existe y ya está creada
Cuando compras una sociedad ya constituida, te ahorras el “arranque” de una constitución desde cero (elección de denominación, estatutos iniciales, escritura de constitución, etc.). La sociedad ya está formada bajo la Ley de Sociedades de Capital, donde el capital se integra por aportaciones de los socios.
2) NIF definitivo ya asignado (clave para operar)
Una de las grandes ventajas es adquirir una sociedad que ya tiene NIF definitivo. La Agencia Tributaria indica que la “Solicitud de NIF definitivo” se realiza mediante la presentación del modelo 036.
Además, la AEAT recuerda que las personas jurídicas deben disponer de NIF cuando vayan a realizar operaciones con trascendencia tributaria.
Traducción práctica: si la sociedad ya tiene NIF definitivo, te quitas un paso crítico para poder ponerte en marcha.
3) “Facturación al instante”… con una matización importante
Es habitual hablar de “facturar al instante”, pero conviene decirlo con rigor:
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Para operar y facturar con normalidad, la sociedad debe estar correctamente dada de alta/actualizada en el censo y con sus obligaciones tributarias configuradas. La AEAT señala que quienes deban formar parte del Censo de empresarios, profesionales y retenedores tienen que presentar el modelo 036 (alta, modificación o baja).
En la práctica: si compras una sociedad ya constituida y ya preparada censalmente para tu actividad, el inicio puede ser muy rápido. Si no lo está, normalmente el “cuello de botella” es dejar listo el 036 (alta o modificación) antes de empezar a emitir facturas.
4) “No es necesario aportar capital”: correcto como comprador, pero ojo con el concepto
Aquí hay un matiz clave:
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Como comprador, normalmente no tienes que “aportar de nuevo” el capital social, porque la sociedad ya se constituyó con su capital.
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Pero eso no significa que el capital no exista o que sea irrelevante: en una SL, la falta de desembolso íntegro del capital puede ser causa de nulidad.
Y sobre la prueba del capital en la constitución: la Ley permite que, en la constitución de una SL, no sea necesario acreditar ante notario la realidad de las aportaciones dinerarias si los fundadores lo manifiestan en la escritura y asumen responsabilidad solidaria.
Esto agiliza trámites, pero como comprador te interesa que la sociedad esté “limpia” y que su situación patrimonial sea coherente con lo que se vende.
5) Imagen y “historial” (si la sociedad tiene antigüedad)
Otra ventaja frecuente es que una sociedad ya constituida puede tener fecha de constitución anterior, lo que a veces ayuda en percepciones comerciales o en determinados procesos internos de terceros.
Pero: antigüedad no equivale a solvencia ni a ausencia de riesgos. Aquí lo importante es la documentación y la situación real (registral, fiscal, bancaria y contable).
Conclusión
Comprar una sociedad ya constituida puede darte una ventaja competitiva muy concreta: velocidad. Especialmente si ya cuenta con NIF definitivo y está lista a nivel censal (modelo 036) para empezar a operar.